lunes, 30 de agosto de 2010

Extranjeros en Champs Elysées

Paseamos por Champs Elysées, las vitrinas son un prodigio de inventiva y ocurrencias, por no llamarlo creación... 

En Louis Vuitton los cristales deben tener unos seis m de alto y el dorado impúdico compite con colores estridentes de cueros y esmaltes, mientras la marca se extiende como una marca de ganado sobre el cuerpo de los maniquíes. 

Miramos atentamente y fotografiamos, pero los guardaespaldas elegantes al estilo mafia calabresa, nos miran feo.








Extranjeros en la Goutte d´Or

Visitamos el barrio  la Goutte d Or, pero nuestras bicis se atascan antes de entrar, por la marea humana de la Av. Barbes. 

Una multitud de árabes y negros, mucho vestidos con trajes africanos coloridos baja por rue des Poissoniers y se suma con entusiasmo a la densísima columna de gente. Las mujeres parecen reinas, altas, elegantes. 

No conseguimos pasar y devolvemos las bicis al puesto Velib
Como peatones, nos infiltramos en calles donde somos casi los únicos blancos.
Se venden pescados ahumados, calcinados, mandioca de Angola y de Brasil, inhame, telas africanas. Somos los únicos blancos durante varias cuadras

En una  avenida, fuera del barrio, la policía incauta un carrito de un vendedor de choclos quemados y se arma gran despelote. Concentraciones y gestos amenazantes. Volvemos sin las bicis y nos instalamos en un bar (no hay cerveza porque estamos en  Ramadán)

Extranjeros en la rue du Faubourg Saint Denis

Al otro día caímos, porque todo esto es sorpresivo, en una fiesta hindú bellísima, con desfiles de una especie de palanquines, carrozas, comidas rituales, ofrendas. Se pasean mujeres hermosas en saris coloridos. 

Me ubico al lado de unos pibes que custodian una pila enorme de cocos pintados de amarillo. Cuando llega la carroza, empiezan a estrellarlos con un entusiasmo increíble en el piso. Estoy apretado en primera fila y me llueve el agua de coco y los pedazos de cáscara 



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